DISCURSO DEL PRESIDENTE ELECTO
LEMA PARA 2017-2018
ASAMBLEA INTERNACIONAL 2017

Ian H.S. Riseley

Presidente de Rotary International, 2017 – 2018

16 de enero de 2017

Buenos días.

Espero que hayan disfrutado de la velada de anoche. ¿Durmieron bien? ¿Están listos para empezar a trabajar? ¿Les gustó la corbata alusiva al lema?

Es un gran placer dar la bienvenida formal a esta Asamblea Internacional a la promoción de gobernadores de distrito de Rotary International 2017-2018.

Como probablemente les pasó a todos los presidentes electos que me antecedieron, al estar ante ustedes me viene a la memoria mi propia Asamblea Internacional, la cual tuvo lugar hace casi veinte años en Anaheim, no muy lejos de aquí.

En los meses previos a la Asamblea, el gobernador en ejercicio me recalcó en términos muy claros que la Asamblea Internacional me cambiaría mi vida, que sería la mejor de mis experiencias en Rotary. Me lo dijo tantas veces que, para ser sinceros, ya estaba cansado de escucharlo. Yo pensaba que la Asamblea Internacional sería muy divertida, que habría de trabajar mucho y que, quizá, podría ser una experiencia reveladora, pero realmente no esperaba que cambiara mi vida.
Quizá les sorprenda escuchar que, de hecho, yo estaba en lo cierto. La Asamblea Internacional no me cambió la vida.

Nos divertimos mucho, trabajamos intensamente, aprendimos bastante y regresamos a nuestros hogares con la cabeza abarrotada de nueva información. Además, hice amigos que conservo hasta ahora, incluido nuestro valiente moderador, Stuart Heal.

Fue una experiencia maravillosa.

No me cambió la vida.

Pero sí lo hizo el año después de la Asamblea.

No fueron los siete días que pasé en un hotel durante la Asamblea Internacional junto con mis compañeros gobernadores electos, sino los trescientos cincuenta y cinco días con mis compañeros rotarios los que me hicieron ver la diferencia que puede marcar el servicio rotario y descubrir que, si hacía bien mi trabajo, mi distrito podría transformar vidas. Nos estamos embarcando en una experiencia extraordinaria que nos cambiará la vida, al igual que la vida de muchos que no conocemos y que quizá nunca lleguemos a conocer.

Pero, de hecho, lo que realmente marcará la diferencia será lo que hagamos a la conclusión de este evento.

Esta semana nos congregamos aquí para asegurarnos de que Rotary, la organización que tanto apreciamos continúe creciendo y proporcionando servicio, no solo este año, o incluso durante el resto de nuestras vidas, sino en la eternidad.

Nos congregamos aquí para edificar y preservar un Rotary sostenible que de ahora en adelante mantenga a la sostenibilidad y la continuidad en el centro de su atención.

Por este motivo, debemos ver el año entrante no como nuestro año de liderazgo, sino como el año de Rotary. No el año en que Rotary nos dio la oportunidad de brillar, sino el año en el que trabajaremos para que la luz de Rotary resplandezca más fuerte que nunca.

Como no podría ser menos, usaremos como guía de nuestro servicio las tres prioridades estratégicas que la Directiva de Rotary International estableció para toda la organización en el Plan Estratégico:

• Apoyo y fortalecimiento de los clubes,

• Mayor enfoque en el servicio humanitario,

• y fomento del reconocimiento y la imagen pública de Rotary.

¿Cómo apoyamos y fortalecemos a nuestros clubes? Para comenzar, les brindamos las herramientas que necesitan para alcanzar el éxito.

Gracias en parte al aumento de las cuotas per cápita aprobado recientemente, hemos emprendido importantes iniciativas que nos ayudarán a mejorar el apoyo que brindamos a los clubes mediante toda una gama de herramientas en línea más eficaces. Algunos ejemplos son el remozado sitio web Rotary.org, un trámite más sencillo para la solicitud de subvenciones de La Fundación Rotaria, una mejor experiencia con Mi Rotary y un Rotary Club Central más eficaz, rápido, fácil de usar y apto para los dispositivos móviles de modo que se convierta en una herramienta fundamental para todos los clubes. Sin duda, éste es un uso adecuado de los valiosos recursos de Rotary.

Al examinar los desafíos específicos que enfrentan nuestros clubes, los cuales debemos ayudar a superarlos, dos me llamaron particularmente la atención. Uno es la diferencia entre la proporción de hombres y mujeres en nuestra membresía y el otro es la edad media de los rotarios.

Han transcurrido ya veintiocho años desde que el Consejo de Legislación aprobó la afiliación de las mujeres a Rotary. Sin embargo, el porcentaje de socias apenas supera el veinte por ciento, en comparación con el trece por ciento de hace diez años. A este ritmo necesitaríamos tres décadas para alcanzar, en última instancia, la paridad de género, con el mismo número de rotarios y rotarias en nuestros clubes.

Tres décadas es demasiado tiempo para que Rotary refleje el mundo en que vivimos. Ésta debería ser una prioridad inmediata.

Esta promoción de 539 gobernadores entrantes cuenta con 103 mujeres. Y ustedes son magníficos ejemplos del tipo de mujer que necesita Rotary, líderes que ayudarán a la organización a conectar, representar y servir a todos los integrantes de nuestras comunidades. Necesitamos más mujeres como ustedes.

El segundo desafío crítico es la edad de nuestros socios. Paul Harris tenía 36 años de edad cuando en 1905 convocó en Chicago la primera reunión de un club rotario. Hoy, solo el cinco por ciento de nuestros socios son menores de cuarenta años. Solo el cinco por ciento. La gran mayoría de los rotarios son mayores de sesenta años. Por si fuera poco, este dato se basa en la información proporcionada por apenas la mitad de nuestros socios y ni siquiera incluye a la gente que no quiere revelar su edad.

Les pido que reflexionen un momento. Piensen en qué situación se encontrará Rotary en diez o veinte años si no actuamos seriamente y de inmediato para atraer asocios más jóvenes a la organización. Es imperativo que encontremos nuevas y mejores maneras de atraer e involucrar a socios jóvenes para seguir formando nuevas generaciones de socios y de líderes. Esto es imprescindible para que nuestra organización florezca.

¿Y qué podríamos decir sobre nuestra segunda prioridad estratégica, un mayor enfoque en el servicio humanitario?

Rotary cuenta con seis áreas de interés y el elemento recurrente en todas ellas es la sostenibilidad. Los rotarios no nos limitamos a cavar pozos y marcharnos, sino que nos aseguramos de que las comunidades beneficiarias puedan brindar mantenimiento y reparar dichos pozos. Si construimos una clínica, nos aseguramos de que pueda seguir funcionando a largo plazo una vez agotados los fondos que proporcionamos. Y cuando se trata de la polio, nuestro objetivo no es contener el virus, sino eliminarlo para siempre.

La erradicación de la polio es la máxima expresión del servicio sostenible ya que es una inversión que no se limita a brindar un beneficio a largo plazo, sino un beneficio permanente a todo el planeta.

Por supuesto, la lucha contra la polio es una iniciativa singular en la historia de Rotary, que nos ha mostrado de lo que somos capaces. Debería ser el modelo para nuestras actividades de servicio, y testimonio de que, para hacer más obras de bien, debemos actuar de manera sostenible y, a menudo, en colaboración con otras organizaciones.

Nuestra tercera prioridad es el fomento del reconocimiento y la imagen pública de Rotary, aspecto que va de la mano con las dos prioridades ya mencionadas. Esta semana veremos un adelanto de nuestra nueva campaña de imagen pública, hablaremos sobre la importancia de transmitir un mensaje uniforme y de cómo contar la historia de Rotary de una manera más efectiva. Cuando comunicamos mejor quiénes somos, cuáles son nuestros valores y lo que hacemos, nos es más fácil atraer socios aptos a nuestra organización y establecer nuevas alianzas que potencien nuestro servicio y nos hagan lograr aún más.

Hay algo que conecta todas estas prioridades: la sostenibilidad.

Hay un aspecto de la sostenibilidad que respalda todo esto. Aunque es un tema que no se menciona mucho en Rotary, es una responsabilidad que no podemos seguir ignorando.

Se trata de la sostenibilidad de nuestro planeta.

En 1990, el entonces presidente de RI Paulo Costa, hizo un llamamiento a los rotarios: Preservemos el planeta Tierra. Con su mensaje, esperaba despertar la “conciencia ecológica” de los rotarios. “Al comprometernos a preservar el planeta”, dijo, “solidificamos nuestro compromiso con el futuro”.

Hoy, la degradación ambiental y el cambio climático amenazan a toda la humanidad. Son factores que tienen un impacto desproporcionado en las personas más vulnerables, precisamente aquellas con las que Rotary tiene una mayor responsabilidad. Sin embargo, los problemas medioambientales apenas figuran en la agenda de Rotary.

Ya pasó la época en la que la sostenibilidad ambiental podía desestimarse como algo ajeno a Rotary. No lo es y ésta debería ser una preocupación para todos nosotros.

Por eso, pido todos los clubes que planten al menos un árbol por cada uno de sus socios entre el comienzo del año rotario y el 22 de abril de 2018, Día de la Tierra. Espero que el resultado de este esfuerzo sea mucho mayor que el mero beneficio ambiental causado por ese millón doscientos mil nuevos árboles, aunque éste ya sería en sí muy valioso. Creo que más importante aún sería que nuestra organización reconozca su responsabilidad no solo con los habitantes del planeta, sino con el planeta en el que vivimos y del cual dependemos. Esta podría ser una característica definitoria de Rotary en 2017-2018.

Comencé mi discurso hablando sobre experiencias que transforman vidas en Rotary y quiero concluir con una experiencia que transformó mi vida, un evento que moldeó mi servicio y mi compromiso para con Rotary.

Sucedió hace casi 31 años, el 26 de abril de 1986, y recuerdo la fecha porque ese día cumplí treinta y nueve años. El reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernóbil sufrió un fallo, y todos sabemos las consecuencias nefastas que el incidente causó en Ucrania, Bielorrusia e incluso en toda Europa.

Durante varios años, el gobierno australiano administró un programa, mediante el cual cientos de niños de Chernóbil viajaban a Australia por unas cortas vacaciones para disfrutar del sol y el aire puro. Mi club rotario se ofreció a alojar a un grupo de estos niños durante un fin de semana en la playa de Sandringham, en la que años antes mi club había construido un magnífico parque de juegos infantiles.

Disfrutamos de grandes momentos con esos niños, niños que estaban más delgados y pálidos de lo que debieran. Una semana después de su partida, el periódico local publicó en su portada la fotografía de una niña jugando en nuestro parque, colgada boca abajo de sus rodillas, con una enorme sonrisa y su escaso pelo rubio agitándose en la brisa. Junto a ella, en un soporte de madera, podía verse la rueda rotaria.

Fue en ese momento, al mirar esa fotografía de la niña y nuestra rueda, que comprendí cabalmente el poder de Rotary que todos hemos vivido cada día: el poder de marcar la diferencia en la vida de las personas que nos necesitan.

Marcar la diferencia es una expresión que usamos constantemente en Rotary cuando hablamos de las oportunidades de las que disponemos y de las actividades que emprendemos.

Y es por este motivo que hoy estamos aquí en esta asamblea. Para marcar la diferencia en el mundo, en nuestras comunidades y en las vidas de los demás. En 2017-2018, marcar la diferencia no será solamente nuestra meta, sino también nuestro lema:

Rotary marca la diferencia.

Cada club y cada rotario decidirá qué diferencia desean marcar. Pero todos permaneceremos unidos por los principios comunes de nuestra organización: la observación de elevadas normas éticas y nuestro compromiso para Dar de Sí antes de Pensar en Sí.

Díganme. ¿Qué hubiera podido hacer yo solo? ¿Qué es los que cualquiera de nosotros hubiera podido hacer por esos niños de Chernóbil? Ni siquiera sabríamos por dónde empezar. Pero gracias a Rotary, incluso mi pequeño club en Sandringham, pudo marcar la diferencia. En Rotary sabemos que juntos podemos conseguir mucho más de lo que lograríamos trabajando cada uno por nuestra cuenta. Éste es el principio en que se basa el servicio en todos los ámbitos de Rotary. Tal como mencioné anoche, todos los aquí presentes somos, y debemos actuar, como un equipo. Nos unen nuestras metas comunes: lograr que nuestra organización avance hacia sus objetivos y asegurar su futuro a largo plazo.

Les pido que mantengan en todo momento este espíritu de cooperación y trabajo en equipo y lo lleven consigo a sus distritos.

Permítanme hacer hincapié una vez más en que el año entrante no será simplemente nuestro año de liderazgo, sino que será nuestra responsabilidad que éste año Rotary resplandezca aún más. Es el año en el que pondremos de relieve nuestro compromiso con el servicio mediante Rotary. Un año durante el cual Rotary marcará la diferencia con clubes más fuertes y dinámicos para servir mejor y de manera más duradera. Es la convicción que tenemos en un Rotary que será reconocido merecidamente por su labor, un Rotary que continúe creciendo, perdurando y fortaleciéndose mientras marca la diferencia en nuestras comunidades, nuestros países y nuestro mundo.

Tal es nuestra meta para el año entrante, ya que juntos trabajaremos para que Rotary marque la diferencia.